martes, 25 de septiembre de 2012

Relatos #3: LA SOMBRA DE LA SOSPECHA


Holaaa!
Tenemos que encontrar otro saludillo eh? Bien, como os dije el Sábado, hace tiempo que no cuelgo nada en relatos, so here I come J
Esta es la última redacción de Lengua que hice el año pasado. Es todo un récord que la conserve porque Bea, nuestra profesora, se quedaba las redacciones. Odiaba eso. Yo quiero quedarme mis redacciones y poder releer las mejores y ver como evoluciono… No sé, son pequeños fragmentos de mí que me gusta conservar y ella no me dejó. Bueno, la suerte es que antes de pasarlas a limpio, las hago en sucio en una libreta, a la que solo le quedan unas pocas páginas libres ya, de forma que, como mínimo conservo el primer esbozo de ellas.

Esta redacción es significativa para mí, puesto que quería escribir sobre este tema antes de que se acabaran mis oportunidades ese año. Habla sobre el despertar sexual de un adolescente. Antes de continuar, Yang es un chico. (Es que como le puse nombre asiático, mucha gente no sabía decir si era chico o chica)

LA SOMBRA DE LA SOSPECHA

El sol me desperezó desde la ventana. Abrí los ojos ligeramente, lo suficiente para que el sol no me cegara. Era sábado. Los sábados eran sinónimo de libertad y de ratos con Yang. Lentamente, estiré los brazos y piernas sobre la cama y contemplé como el vello que empezaba a asomar por mi cuerpo, relucía a la luz del sol. Ahora todo cambiaba. Todo yo estaba burbujeante de energía, de nuevas emociones, nuevos despertares a través de mi cuerpo. Sin saber muy bien como, todo crecía. Todo. Hasta yo me sorprendía mirándome a mi mismo al espejo, resiguiendo con mis manos los hombros más anchos, los músculos más definidos, los pelillos encima del labio que asomaban cada dos por tres y, bueno… Eso.

Me metí en la ducha y en cuanto salí, fui chorreando hasta la cocina. Olía a gofres. Mamá los preparaba con su propia receta, porque decía que “los que vienen hechos no son más que reclamos publicitarios de este mundo consumista en que ya ni tan solo se respeta el derecho a alimentarse debidamente”.
Yang ya estaba allí. Cada sábado venía a desayunar gofres a mi casa. Levantó la cabeza cuando me vio.

-¡Hola!- dije.

-El fin de semana pasado jugamos al baloncesto. Hoy toca fútbol. Y ni se te ocurra protestar. – dijo a modo de respuesta, mirándome con sus sorprendentes ojos y levantando su dedo hacia mí de modo acusatorio. Tenía migas de los gofres en la cobertura de la boca… Quise alargar la mano para quitárselas. Oh… Tenía que tranquilizarme.

- Fue un buen sábado. – me dejé caer de forma teatral en la silla mientras cogía un gofre.- Eres tan malo en el baloncesto que ni me cansé ganando.

Lo que sí me gané fue una buena patada en la espinilla, por debajo de la mesa y una triunfante sonrisa de superioridad por parte de mi amigo.

-¡Niños! ¡Qué hacéis! ¡La violencia no soluciona nada! Es tan solo la forma en que se manifiesta lo mal que va el mundo. La paz es la solución. El diálogo. ¿Es que ya no os enseñan nada en clase? Empiezan con patadas y terminan empuñando armas de fuego destruyendo miles de inocentes en las jodidas guerras de Vietnam… - terminó susurrando para sí, mientras traía mermelada a la mesa.

Yang y yo intercambiamos miradas. Sus hermosas facciones asiáticas se curvaron con una sonrisa y sacudió la cabeza.

Mi madre había pertenecido al movimiento “flower power” que se había comido el mundo con sus discursos sobre paz mundial, flores, canutos y pantalones de pata de elefante. Tenía irreverentes ataques en contra del  sistema en cuanto veía algo de violencia, pero por lo general era una madre guay. Hacía yoga todos los días y tenía una vara de la paz que hacía sacudir a todo aquel que entrara en casa para que las malas energías se quedaran fuera.

Tan pronto terminamos, cogimos las bicicletas y nos marchamos. Era verano y ya empezaba el calor. Era la temperatura perfecta para poder llevar pantalones cortos tranquilamente. Miré las perfectas piernas de Yang, que asomaban bajo unas bermudas azules. Eran torneadas y largas…

Empezamos a correr y a perseguir la pelota, pero mi cabeza estaba en otra parte. No podía dejar de mirarle. Su lacio pelo oscuro como la noche le caía encima de sus rasgados ojos, y se movía la ritmo que él. Era fuerte, tanto físicamente como de carácter. Su familia estaba prácticamente desmoronada, o sea que él, para eludirse de todo, siempre estaba en mi casa. Éramos mejores amigos desde que me alcanzaba la memoria.

-¡Tom! ¡Venga! ¡A este paso te voy a machacar! – me dijo. Al ver que estaba distraído, me dio un pequeño golpe en la espalda.

Me recorrió un escalofrío. Mi corazón pareció estallar con el solo contacto de su mano sobre mi piel. Sentí un torbellino en mi interior. ¿Qué era eso? ¿Por qué bastaba con que Yang me tocara, me mirase, me sonriera, para que mi mundo se desmoronara como un castillo de naipes por el viento?
Sus bellos ojos me miraron, preocupados.

-¿Tío, estás bien?

Sus dulces asiáticas facciones lo hacían ver exótico e inteligente… ¡Dios! ¡¿Qué coño me estaba pasando?! Últimamente no hacía más que pensar en él. Mi mente se dirigía sola hacia su dirección… No sabía cómo interpretarlo, aunque la sombra de una sospecha empezaba a levantar cabeza entre los recovecos de mi mente.

Si mi corazón, que latía de ese modo cuando él estaba cerca, salía de mi pecho cuando él entraba en mis pensamientos siquiera,  ¿No significaba eso que sentía algo por él? Pero, Yang era un chico, los dos éramos chicos. Aún así…

Ese sentimiento que crecía en mí… ¿Era eso amor?

2 comentarios:

AtomicKitten dijo...

/SOBBING FOREVER INTO THE SUNSET
EVERYTHING IS GAY AND NOTHING HURTS
I LOVE IT

P.D.: Must admit: since the very first moment you mentioned "perfect legs", Yang is Minho thank you very much.

Júlia MB dijo...

@Atomic Me alegro de que te guste. XD Reconozco que me gusta que la gente vea mis escritos. GAY ya know... Con un título así me exprimí el cerebro para poderlo relacionar.

XD I admit it sist. TTBY, supose ;) You're most than welcome, of course.

Besotes <3

Curiosead, a lo mejor también os interesa: Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...