miércoles, 20 de junio de 2012

Lectura: Una forma de vida



Muy buenas tardes!

¡Queda ya muy poco para que se terminen las clases! Que ganas... Bien, hace poquito terminé un libro de una escritora sobre la cual ya he escrito anteriormente, Amèlie Nothomb. El libro recibe el título de "Una forma de vida".

Según mi paradero, este no es tan bueno ni tan inspirador como Ácido Sufúrico, que me impresionó de grata forma. Aunque Nothomb es fiel a su estilo desgarrador y brutal, este parece hacer una mirada más introspectiva en los sentimientos de los personajes. El libro sigue una trama y argumento, aunque está formado por un conjunto de cartas que la misma autora intercambia con un particular soldado estadounidense destinado a Iraq.

Todo empieza cuando este soldado, Melvin Mapple, escribe a Ámelie y le pide que le escuche, que ella sabrá comprenderle. Ella sorprendida, le contesta la misiva y descubre que Melvin y unos cuantos compañeros suyos del ejército hacen una extraña protesta contra la guerra, contra el estado y contra ellos mismos. Cuando lo normal sería hacer una vaga de hambre, ellos se vuelven obesos.
Obesos hasta tal punto que representan un gasto para el estado. Un castigo físico y psicológico que ellos mismos se auto imponen para intentar paliar con dolor y sufrimiento el asco y repudio que sienten hacia ellos mismos por todo lo que se ven obligados a hacer en la guerra.

Nothomb describe, típico de ella, el estado de las personas que padecen esta enfermedad de un modo que puede verse como ofensivo pero que en ningún caso lo es. Como pequeña información, en su adolescencia, Nothomb tuvo problemas alimenticios y sufrió anorexia, así que tiene un profundo respeto a la gente con trastornos alimenticios.
Su desgarradora brutalidad hace que nazca una relación de proximidad entre la escritora y el soldado y un día, ella le sugiere hacer arte con su estado físico. Que se haga fotografías cada día, cada semana, cada mes para llevar una especie de diario evolutivo y hacer un arte que traspasase fronteras, que golpease a la gente y al público con su crueldad y crudeza. Una especie de violencia visual que hiciera que la protesta de esos soldados se convirtiera en símbolo de admiración y hasta, comprensión. Melvin se emociona mucho, pero después de recibir su última carta, Ámelie no vuelve a saber de él. Preocupada, lo busca hasta que él, en la que pretende ser su misiva definitiva con la escritora, le confiesa que no es un soldado iraquí, que en realidad él es un hombre que vive en el garaje de casa de sus padres del que hace años que no sale, solamente acompañado por un ordenador. Nothomb, decide que debe ir a ver a aquella persona con la que se sentía tan impresionada por escrito. 


Pero los lectores somos víctimas de un engaño y el final queda totalmente abierto, con Ámelie indecisa, alegando que es de un grupo terrorista con tal de no ver a ese hombre. 
Concluye de una forma un tanto desconcertante :
"Quédate en este avión, espera el aterrizaje. Darás los documentos a la aduana. Y tu vida imposible se habrá acabado. Te habrás liberado del principal problema, que eres tú misma."

Bueno lectores, nos vemos! Y ya sabéis.. leed, escuchad música y vivid!

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